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Hablar Poco y Hacer Mucho

Aprecio mucho a las personas que tienen la capacidad dedicar más tiempo en hacer del que dedican a hablar.

En lo particular me resulta muy incómodo compartir con personas que hablan mucho y hacen poco. Si bien es cierto que la comunicación es parte esencial del éxito de un proyecto, no menos cierto es que mientras más tiempo se emplea en hablar cosas irrelevantes o diciendo en una hora algo que se pudo haber dicho en un minuto, menos tiempo hay para hacer.

He sido parte de instituciones donde se emplea demasiado tiempo en reuniones, donde la productividad de estas es cuestionable, llenas de intervenciones ricas de palabras y pobres de contenido, donde al inicio de estas se dedican gran cantidad de tiempo para "socializar" y hablar de temas que no tienen nada que ver con el trabajo a realizar.

Entiendo que para aumentar la productividad, las reuniones deben de realizarse cuando sea estrictamente necesario, de no más de 30 minutos y no más de una reunión a la semana. De hecho, la metodología de desarrollo de proyectos utilizada en Google, llamada SCRUM, propone reuniones de no más de 10 minutos para no quitar mucho tiempo a los miembros del equipo.

Entiendo el argumento de que para mantener un buen clima organizacional es buena idea sostener reuniones para que la alta gerencia pueda estar al tanto del trabajo de los mandos medios y bajos, a su vez que los empleados estén al tanto de la visión estratégica de la organización. No obstante, conozco profesionales con hojas de vidas envidiables que han renunciado a sus empleos o que han rechazado ofertas de trabajo porque el puesto requería ocupar cinco horas o más a la semana en reuniones de baja productividad.

Ya fuera del ámbito de las reuniones en el entorno laboral, he tenido la oportunidad de asistir a eventos donde públicamente se exponen ideas, tales como charlas, seminarios y congresos; lamentablemente, en la minoría de los eventos visitados he sentido que el contenido ha sido adecuado, interesante o enriquecedor. La mayoría de veces he notado como se invierte mucho tiempo para hablar y realmente se dice poco. Pocas veces, en los eventos que asistí, se presentó información palpable fruto de una notoria investigación que motivara a mejorar un proceso en específico o al menos despierte curiosidad al recibir información interesante de maneras impactantes.

No puedo estar más de acuerdo con el cantautor Facundo Cabral, quien en una de sus composiciones dice :"el que no sabe habla mucho, aquel que sabe habla poco".

Durante mis años de adolescencia me mantuve lidiando constantemente con mi condición de timidez, en aquel entonces era para mi muy incómodo que me dijesen que soy una persona que habla poco. El día de hoy, si alguien me dijese que hablo poco, me sentiría muy orgulloso, pues hago un gran esfuerzo por hablar poco, decir mucho y hacer lo más que pueda.

03-Mar-2010

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